Christina Szalinski, Author at Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News Wed, 28 Sep 2022 13:15:42 +0000 en-US hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/2/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Christina Szalinski, Author at Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News 32 32 161476233 La leche de fórmula puede ser adecuada para los bebés, pero expertos advierten que los niños pequeños no la necesitan /news/article/la-leche-de-formula-puede-ser-adecuada-para-los-bebes-pero-expertos-advierten-que-los-ninos-pequenos-no-la-necesitan/ Wed, 21 Sep 2022 12:05:00 +0000 https://khn.org/?post_type=article&p=1562227 Las fórmulas para niños pequeños son un negocio floreciente en Estados Unidos: sus ventas se han duplicado con creces en los últimos años, ya que las empresas han convencido a los padres de que sus hijos necesitan ese refuerzo.

Muchos expertos, sin embargo, advierten que estos productos, diseñados para niños de 1 a 3 años, no cubren las necesidades nutricionales más allá de lo que ofrece la dieta típica de un niño pequeño, están sujetos a menos regulaciones que los preparados para lactantes y, además, son caros.

Además, algunos padres alimentan a los bebés con las versiones para niños pequeños, a pesar de que no cumplen con las normas federales de las fórmulas para lactantes y pueden no proporcionar a los bebés los nutrientes adecuados para mantener su crecimiento.

señalan que cuando la mayoría de los niños cumple un año, pueden comenzar a beber leche de vaca o un sustituto de la leche a base de plantas sin azúcar.

En una de 2019, la Academia Americana de Pediatría y otras organizaciones de salud y nutrición recomendaron no usar fórmulas para niños pequeños, indicando que “no ofrecen ningún valor nutricional único más allá de lo que se podría obtener con alimentos saludables; además, pueden aportar azúcares agregados a la dieta.” Las fórmulas para niños pequeños suelen contener edulcorantes y grasas que suman calorías.

Algunas de las mismas empresas que producen fórmulas para lactantes —como Enfamil, Gerber y Similac— también fabrican fórmulas para niños pequeños, al igual que algunas marcas más pequeñas y de boutique que anuncian que tienen cualidades orgánicas y otras especiales.

Las fórmulas para niños pequeños están disponibles en casi todos los lugares en los que se venden fórmulas para bebés y se promocionan como productos que aportan nutrientes adicionales para ayudar al desarrollo del cerebro, el sistema inmunitario y la vista de los niños, entre otros beneficios. Son diferentes de las fórmulas médicas recetadas para niños con necesidades específicas.

reveló que las ventas de fórmulas para niños pequeños en Estados Unidos aumentaron a $92 millones en 2015, frente a los $39 millones de 2006.

Los padres suelen confundirse con el marketing de las fórmulas, según un estudio dirigido por , investigadora de marketing y salud pública de la Universidad de Connecticut. Harris descubrió que el creía falsamente que las fórmulas para niños pequeños tienen nutrientes que no pueden obtener de otros alimentos.

El , gastroenterólogo pediátrico y profesor de pediatría de la Universidad Yale, afirmó que le preocupa que estos productos puedan aportar a los niños pequeños más nutrientes y calorías de los que necesitan. A diferencia de lo que se diseña para bebés, la fórmula para niños pequeños no tiene normas nutricionales: expertos afirman que es imposible estandarizar un suplemento para niños de esa edad porque no hay dos niños iguales.

En los , dijo Harris, los padres dicen que alimentan a sus hijos con leche de fórmula para llenar las lagunas nutricionales cuando un niño no está comiendo lo suficiente, una preocupación común entre los padres.

“Los bebés suelen ser comedores voraces”, dijo el , presidente de pediatría del Hospital Infantil de Colorado. Pero alrededor del primer año de edad, el crecimiento se estanca, dijo, y “de repente ya no tienen el hambre de antes”. Eso puede preocupar a los padres, agregó, pero “es un fenómeno completamente normal”.

Si los padres tienen dudas sobre la dieta de sus hijos, dijo Daniels, deben consultar a un pediatra o a un médico de familia.

Blanche Lincoln, presidenta del Infant Nutrition Council of America, que representa a los fabricantes de Enfamil, Gerber, Similac, dijo en un correo electrónico que las fórmulas para niños pequeños pueden ser útiles porque pueden llenar “las brechas nutricionales durante este período de transición a los alimentos de mesa”.

Lincoln, ex senadora de Arkansas, dijo que estas bebidas “ayudan a contribuir a las necesidades nutricionales específicas de los niños pequeños, proporcionando energía y nutrientes importantes, así como vitaminas y minerales esenciales durante este importante período de crecimiento y desarrollo”.

Pero la leche de fórmula para niños pequeños no solo la ingieren ellos, sino también los bebés.

En un , Porto y sus colegas descubrieron que el 5% de los padres de los lactantes declaró haber dado a sus bebés bebidas promocionadas para el grupo de mayor edad. Y la investigación de Harris indicó que de bebés de más de 6 meses había alimentado a sus bebés con leche de fórmula para niños pequeños en el mes anterior.

Ambos estudios se realizaron antes de la reciente escasez de fórmula, lo que puede haber agravado el problema.

“Las fórmulas para lactantes y las fórmulas para niños pequeños suelen estar una al lado de la otra en el supermercado”, explica Harris. “Se parecen, pero las fórmulas para niños pequeños son más baratas que las fórmulas para bebés. Así que la gente las confunde y toma la que no es. O piensan: ‘Oh, esta es más barata. Voy a comprar esta”.

Según un correo electrónico de Lindsay Haake, vocera de la FDA, las fórmulas para niños pequeños no se ajustan a la definición de fórmula infantil, por lo que no están sujetas a los mismos requisitos.

Eso significa que no tienen que someterse a los ensayos clínicos y a las pruebas de seguridad de patógenos que hacen las versiones para bebés. “A diferencia de los preparados para lactantes, no es necesario que los preparados para niños pequeños satisfagan  las necesidades nutricionales de los consumidores a los que van destinados”, dijo Haake.

En una declaración a KHN, el Infant Nutrition Council of America dijo: “Las bebidas para niños pequeños tienen un uso y una composición nutricional distintos a los de la fórmula infantil; no son intercambiables. La etiqueta de las bebidas nutricionales para niños pequeños identifica explícitamente el producto como una bebida para niños pequeños destinada a niños de 12 meses o más en la parte delantera del envase”.

Sin embargo, varias marcas caras de fórmulas para niños pequeños producidas por empresas más pequeñas —que a menudo se anuncian como elaboradas con leche de cabra, (que carece de una proteína láctea común) o ingredientes veganos que no son de soja—, sí cumplen los requisitos nutricionales para los bebés, y algunos lo anuncian.

Harris argumentó que esto también confunde a los padres y no debería permitirse. El hecho de que una fórmula para niños pequeños tenga los ingredientes nutricionales exigidos por la FDA para las fórmulas infantiles no significa que haya cumplido con las demás pruebas requeridas para las fórmulas infantiles, dijo.

Los reguladores federales no han obligado a ninguna de las empresas a retirar esos productos. En un correo electrónico, Marianna Naum, vocera de la FDA, dijo: “La FDA no comenta sobre posibles acciones para hacer cumplir (la ley)”.

Una empresa, Nature ‘s One, cuyas fórmulas para niños pequeños se llaman “Baby’s Only”, recibió hace una década de la FDA sobre el hecho de que las promocionara para bebés.

Ese caso se cerró en 2016. El sitio web de la compañía dice que la fórmula Baby’s Only “” y que “”. Sus detractores dicen que ese lenguaje implica que la fórmula está bien para los bebés menores de 1 año. El sitio web de la compañía y su cuenta de Instagram tienen testimonios de padres que indican que alimentan a sus bebés con la fórmula, así como fotos de bebés tomándola.

Jay Highman, director general y presidente de Nature’s One, dijo que Baby’s Only está claramente etiquetada como una fórmula para niños pequeños y que en la parte posterior de la lata se indica que “Baby’s Only está destinada a un niño pequeño de 1 año de edad o más o cuando lo indique un profesional de la salud”.

También dijo que desde el lanzamiento de la empresa en 1999, sus fórmulas han cumplido todas las normas nutricionales, de fabricación y de seguridad exigidas a las fórmulas infantiles, aunque no tengan que hacerlo. “Nos comportamos como si fuéramos una fórmula para bebés, pero la vendíamos como una fórmula para niños pequeños”, dijo Highman.

Dijo que los ensayos clínicos exigidos por la FDA son una gran barrera para sacar al mercado una nueva fórmula infantil y que muchos otros países no exigen un ensayo clínico. Baby’s Only ha completado recientemente un ensayo clínico, dijo, y la empresa espera poder venderlo pronto como fórmula infantil.

Sin embargo, pediatras y expertos en nutrición siguen advirtiendo a los padres sobre el uso de las bebidas para niños pequeños. “No hay duda de que las fórmulas para lactantes son muy importantes durante el primer año de vida”, afirma Daniels. Pero no recomienda la versión para niños pequeños “porque no es tan útil, porque es confusa, porque es cara”.

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Formula May Be Right for Infants, but Experts Warn That Toddlers Don’t Need It /news/article/formula-infants-toddlers-federal-standards-nutrition/ Wed, 21 Sep 2022 09:00:00 +0000 https://khn.org/?post_type=article&p=1548725 Formulas for toddlers are a burgeoning business in the United States: Sales of the drinks more than doubled in recent years as companies convinced parents that their little ones needed the liquid boost. But many experts warn that these products, designed for children ages 1 to 3, fill no nutritional needs beyond what is available in a typical toddler diet, are subject to less regulation than infant formula, and are expensive.

In addition, some parents feed the toddler versions to infants even though they do not meet federal standards for infant formula and may not provide babies with adequate nutrients to sustain their growth.

say that when most children turn 1, they can begin drinking cow milk or an unsweetened plant-based milk substitute. In a 2019 , the American Academy of Pediatrics and other health and nutrition organizations recommended against using toddler formulas, saying “they offer no unique nutritional value beyond what could be obtained with healthy foods; furthermore, they may contribute added sugars to the diet.” The toddler formulas often contain sweeteners and fats that add calories.

Some of the same companies that produce infant formula — including Enfamil, Gerber, and Similac — also make toddler formulas, as do some smaller, boutique brands that advertise that they have organic or other special qualities. Toddler formulas are available nearly everywhere infant formulas are sold and are marketed as providing extra nutrients to help children’s brain, immune system, and eye development, among other benefits. They are different from medical formulas prescribed for children with specific needs.

A found that sales of toddler formula in the U.S. rose to $92 million in 2015 from $39 million in 2006.

Parents are often confused by the marketing for the formulas, according to a study led by , a marketing and public health researcher at the University of Connecticut. She found that falsely believed toddler formulas have nutrients that toddlers can’t get from other foods.

, a pediatric gastroenterologist and pediatrics professor at Yale University, said he is concerned these products could be giving toddlers more nutrients and calories than they need. Unlike what’s designed for infants, toddler formula has no nutritional regulations: Experts say standardizing a supplement to toddlers’ diets is impossible because no two children are alike.

In , Harris said, parents report feeding their children toddler formula to fill nutritional gaps when a child isn’t eating enough, a common concern among parents.

“Infants are often voracious eaters,” said , chair of pediatrics at Children’s Hospital Colorado. But at around a year of age, children’s growth plateaus, he said, and “they’re suddenly not hungry in the way they used to be anymore.” That can worry parents, he added, but “it’s a completely normal phenomenon.”

If parents have concerns about their children’s diet, Daniels said, they should consult a pediatrician or family doctor.

Blanche Lincoln, president of the Infant Nutrition Council of America, which represents the makers of Enfamil, Gerber, Similac, and store brands, said in an email that the toddler formulas can be helpful because they can fill “nutritional gaps during this period of transition to table foods.” Lincoln, a former U.S. senator from Arkansas, said the drinks “help contribute to the specific nutritional needs of toddlers by providing energy and important nutrients, as well as essential vitamins and minerals during this important period of growth and development.”

But toddler formula isn’t being ingested by toddlers alone — it’s also being fed to infants. In a , Porto and colleagues found that 5% of infants’ parents reported giving their babies drinks marketed for the older age group. And Harris’ research indicated that of infants older than 6 months had fed their babies toddler formula in the previous month. Both studies were conducted before the recent infant formula shortage, which may have exacerbated the problem.

“Infant formulas and toddler formulas tend to be next to each other in the supermarket,” Harris said. “They look similar, but the toddler formulas are cheaper than the infant formulas. So people confuse them, and they grab the wrong one. Or they think, ‘Oh, this one is less expensive. I’ll get this one instead.’”

According to an email from FDA spokesperson Lindsay Haake, toddler drinks do not meet the definition of infant formula, so they are not subject to the same requirements. That means they do not have to undergo the clinical trials and pathogen safety testing that the infant versions do. “Unlike infant formulas, toddler formulas are not necessary to meet the nutritional needs of their intended consumers,” Haake said.

In a statement to KHN, the Infant Nutrition Council of America said, “Toddler drinks have a distinctive use and nutritional makeup from infant formula; the two are not interchangeable. The labeling of toddler nutritional drinks explicitly identifies the product as a toddler drink intended for children 12 months and older on the front of the package label.”

However, several expensive toddler formula brands made by smaller companies — often advertised as being made from goat milk, (which lacks one common milk protein), or vegan ingredients that aren’t soy — do meet nutritional requirements for infants, and some advertise that.

Harris argued that this confuses parents, too, and shouldn’t be allowed. Just because a toddler formula has the nutritional ingredients required by the FDA for infant formula doesn’t mean it has met the other tests required of infant formula, she said.

Federal regulators have not forced any of the companies to withdraw those products. In an email, FDA spokesperson Marianna Naum said, “The FDA does not comment on potential compliance actions.”

One company, Nature’s One, whose toddler formulas are named “Baby’s Only,” received a decade ago from the FDA about marketing them for infants. That case was closed in 2016. The company’s website says that Baby’s Only formula “” and that “.” Critics say that language implies the formula is fine for babies younger than 1. The company’s website and its Instagram account feature customer testimonials from parents who report feeding the formula to their infants, as well as pictures of infants drinking it.

Jay Highman, CEO and president of Nature’s One, said that Baby’s Only is clearly labeled as a toddler formula and that the back of the can states that “Baby’s Only is intended for a toddler 1-year of age or older OR when directed by a healthcare professional.” He also said that since the company launched in 1999, its formulas have met all the nutritional, manufacturing, and safety standards required of infant formula even though they don’t have to. “We behaved like we are an infant formula, but we were selling it as a toddler formula,” Highman said.

He said that the clinical trials required by the FDA are a huge barrier to bringing a new infant formula to market and that many other countries don’t require a clinical trial. Baby’s Only recently completed a clinical trial, he said, and the company expects to be able to sell it as an infant formula soon.

Yet pediatricians and nutritional experts continue to caution parents about using the toddler drinks. “There’s no question that infant formula is very important in the first year of life,” Daniels said. But he doesn’t recommend the toddler version “because it’s not that useful, because it’s confusing, because it’s expensive.”

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Para familias sin recursos, conseguir fórmula para bebés siempre ha sido un problema /news/article/para-familias-sin-recursos-conseguir-formula-para-bebes-siempre-ha-sido-un-problema/ Fri, 03 Jun 2022 14:16:00 +0000 https://khn.org/?post_type=article&p=1509721 Miracle Abbott se quedó embarazada durante su primer año en la Universidad de Carolina del Sur.

Tenía un trabajo mal pago y una enorme deuda estudiantil, por lo que la joven de 19 años recurrió al Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños, conocido como WIC, para obtener leche de fórmula y alimentos.

Pero después de dar a luz, su bebé tuvo cólicos y reflujo doloroso, y su pediatra le recomendó una fórmula especial que no estaba disponible a través del programa.

Pasaron cuatro meses, tres citas con el pediatra y dos reuniones en su oficina local de WIC antes de que el programa le proporcionara una fórmula adecuada para su hija.

Tuvo que gastar cientos de dólares en fórmula. Eso fue en 2020, dos años antes de que la compañía Abbott cerrara su fábrica en Michigan al detectarse contaminación bacteriana. El cierre de febrero y el retiro del mercado provocaron la escasez masiva de leche de fórmula infantil en el país.

La continua escasez de leche de fórmula ha causado un tremendo estrés a las familias de todo el país, especialmente a las que dependen del programa WIC.

Según el Departamento de Agricultura (USDA), que gestiona este programa financiado con fondos federales y administrado por casi 90 gobiernos estatales, territoriales y tribales, WIC representa hasta dos tercios de todas las compras de fórmula infantil en Estados Unidos.

Durante casi 50 años, el programa a madres y niños de bajos ingresos. Alrededor de —1,5 millones— recibieron beneficios de WIC en 2021.

Ese poder de compra impulsó un importante ahorro en los costos de la fórmula para los gobiernos federal y estatal que administran el programa. Pero la compra masiva del programa también limita las opciones para las familias y puede dificultar que madres, como Abbott, consigan una fórmula que sea adecuada para sus bebés.

Estas limitaciones comenzaron en 1989, después de que los administradores de WIC optaran por una política en la que las empresas de fórmulas empujan por convertirse en el único proveedor de cada estado. Los estados ofrecen entonces un surtido limitado de fórmulas del fabricante ganador.

Según este acuerdo, las empresas ofrecen a los programas estatales de WIC importantes descuentos por la fórmula que compran. Por cada dólar que WIC paga, recupera hasta 93 centavos en reembolsos, explicó David Betson, profesor de economía y política pública de la Universidad de Notre Dame que ha estudiado el programa WIC.

El ahorro en reembolsos redujo los costos anuales del programa en , según el USDA. En una declaración a KHN, afirmó que el sistema de reembolso permite a los estados utilizar sus subvenciones alimentarias de manera más eficiente y compensa el costo de la fórmula para que se pueda atender a más participantes sin aumentar la financiación federal.

Y debido a las políticas de licitación de WIC, de los bebés apoyados por WIC reciben fórmula de una sola marca: Similac, fabricada por Abbott. Como resultado, más de medio millón de bebés posiblemente tuvieron que cambiar de fórmula después de la retirada de febrero y el cierre de la planta.

A muchos bebés les va bien cualquier fórmula, pero algunos padres descubren que a su bebé parece sentarle mejor una marca y un tipo específicos.

“Los padres suelen tener que experimentar un poco y a menudo acaban probando tres o más leches de fórmula para encontrar la que mejor le sienta a su bebé”, explicó , profesora que estudia la nutrición infantil en el Centro Médico de la Universidad de Rochester.

Cuando Jenny Murray, madre de tres hijos en Florida, empezó a recibir los beneficios del programa WIC, la fórmula que su bebé había estado consumiendo no era una de las opciones aprobadas por el programa de su estado. La fórmula seleccionada por WIC para su bebé le producía gases. Los funcionarios de su oficina de WIC le dijeron que necesitaba una receta de su médico para obtener una fórmula diferente, pero su médico dijo que no era necesario cambiar.

Así que ha seguido con esa fórmula. Ahora, en medio de la escasez, lo tiene difícil porque el programa WIC permite a los participantes comprar solo latas pequeñas de fórmula, y dijo que esas son las más difíciles de encontrar. (Los programas WIC de algunos estados están cambiando temporalmente sus políticas para enfrentar la escasez).

“Ni siquiera he hecho la cena hoy porque sabía que íbamos a pasar el resto de la noche yendo de tienda en tienda con la esperanza de encontrar algo [de fórmula]”, contó Murray. En algunas ocasiones, ha tenido que pagar unos $40 de su bolsillo por una lata grande de leche de fórmula porque era lo único que había disponible.

La decisión de cada estado de hacer que los fabricantes de leche de fórmula compitan para servir al programa WIC ha llevado a precios más altos, señaló Betson. Su investigación reveló que los precios de las fórmulas al por mayor desde que WIC implementó su proceso de licitación en 1989 hasta 2002. encontró que los precios de la fórmula aumentaron un 30% adicional desde 2006 hasta 2015. Betson añadió que las empresas de leche de fórmula ganan menos en la fórmula que venden a través de WIC y lo compensan cobrando precios más altos a los clientes que no son de WIC.

Algunos economistas, sin embargo, dicen que las empresas de fórmula se benefician de un aumento en las ventas después de ganar un contrato WIC, y no se han visto afectados. (La fórmula de marca de la tienda, fabricadas por Perrigo Nutrition, una empresa que no participa en los contratos de WIC, son aproximadamente un 40% más baratas que las marcas de fórmula que sí participan en WIC y tienen ingredientes casi idénticos).

Además, el programa WIC gasta más en leche de fórmula que en cualquier otro alimento, ya que la mayoría de los bebés que reciben apoyo del programa, alrededor del 88%, reciben al menos algo de leche de fórmula a través de WIC. Las familias con menos ingresos tienen más probabilidades de utilizar leche de fórmula porque estas madres suelen tener más dificultades para la lactancia materna.

Por ejemplo, un 25% de las personas de bajos ingresos tienen que volver a trabajar dos semanas después de dar a luz, dijo , profesora de la Universidad de California-San Francisco, cuya investigación se centra en las disparidades de la alimentación infantil.

Esas mismas madres también pueden trabajar en empleos que no cuentan con instalaciones para la lactancia, y pueden tener miedo de poner en peligro sus trabajos si las solicitan, añadió.

Debido a las elevadas tasas de bebés que reciben leche de fórmula del programa federal, los administradores de WIC han intentado incentivar la lactancia materna dando más alimentos a las madres que amamantan, y algunos estados han intentado limitar el acceso a la fórmula para las madres que empiezan a amamantar.

Emeline Pratt, madre de dos hijos que vive en Vermont, contó que su oficina de WIC le exigió que se reuniera con una asesora de lactancia antes de recibir la leche de fórmula, a pesar de que le explicó que ya había dejado de amamantar. La incómoda situación hizo que Pratt terminara llorando.

Asiodu, a quien le gustaría que hubiera más políticas de apoyo a la lactancia materna y que se permitiera mayor acceso a la leche humana de los bancos de leche, también ve la necesidad de una mayor flexibilidad en WIC.

“Creo que es muy importante que permitamos a las familias tomar las decisiones que mejor se adapten a sus necesidades, y que también les proporcionemos recursos en el camino”, independientemente de la opción de alimentación que elijan, añadió.

Miracle Abbott explicó que ella también desearía que WIC tuviera más opciones para las madres que usan leche de fórmula. A pesar de tener un bebé con cólicos, ir a la escuela y lidiar con los problemas de la pandemia, dijo, “WIC es probablemente la cosa más frustrante a la que nos hemos tenido que enfrentar”.

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For Many Low-Income Families, Getting Formula Has Always Been a Strain /news/article/low-income-families-baby-formula-strain-wic/ Fri, 03 Jun 2022 09:00:00 +0000 https://khn.org/?post_type=article&p=1502533 Miracle Abbott became pregnant during her junior year at the University of South Carolina Upstate.

She worked a low-wage job and had mounting student debt, so the then-19-year-old turned to the Special Supplemental Nutrition Program for Women, Infants, and Children, known as WIC, to get infant formula and food. But after she gave birth, her baby had colic and painful reflux and her pediatrician recommended a special formula not available through the program.

It took four months, three pediatrician appointments, and two meetings at her local WIC office before the program provided her with formula that worked for her daughter. She spent hundreds of her own dollars on formula in the process. That was in 2020, years before an Abbott manufacturing plant in Michigan was shut down over concerns about bacterial contamination. The February shutdown and coinciding recall catalyzed massive infant formula shortages in the U.S.

The ongoing dearth of formula has caused tremendous stress for families nationwide, especially those who rely upon WIC. The federally funded grant program, administered by nearly 90 state, territorial, and tribal governments, accounts for as much as two-thirds of all formula purchases in the U.S., according to the U.S. Department of Agriculture, which runs WIC.

For nearly 50 years, WIC has to low-income mothers and children. About — 1.5 million — received benefits from WIC in 2021. That purchasing power drove significant cost savings on infant formula for the federal and state governments that run the program. But the program’s massive purchasing also limits choices for families and can make it hard for mothers like Abbott to get formula that is a good fit for their infants.

Those limitations began in 1989 after WIC administrators opted for a policy in which formula companies bid to become the sole provider for each state. States then offer a limited assortment of formulas from the winning manufacturer.

Under the arrangement, the companies give state WIC programs significant rebates for the formula they buy. For every $1 WIC pays to the formula companies, it gets back as much as 93 cents in rebates, explained David Betson, an associate professor of economics and public policy at the University of Notre Dame who has studied the WIC program.

Rebate savings reduced annual program costs by , according to the USDA. In a statement to KHN, it said the rebate system allows states to use their food grants more efficiently and offsets the cost of formula so that more participants can be served without increasing federal funding.

And because of WIC’s bidding policies, of all WIC-supported infants get formula from just one brand: Similac, which is made by Abbott. As a result, over half a million babies possibly had to switch formula after the February recall and plant shutdown.

Many babies do fine on just about any formula, but some parents find that their baby seems to do best on a specific brand and type.

“Parents often have to experiment a little bit and often end up trying three or more formulas to find the formula that keeps their baby comfortable,” said , an assistant professor who studies infant nutrition at the University of Rochester Medical Center.

When Jenny Murray, a mom of three in Florida, started getting WIC benefits, the formula her baby had been using was not one of her state’s WIC-approved options. The formula WIC selected for her baby made him gassy. Officials at her WIC office told her she needed a note from her doctor to get a different formula, but her doctor said it wasn’t medically necessary to switch. So she has stayed with that formula. Now, amid the shortage, she’s struggling because WIC allows participants to buy only small cans of formula, and she said those are the hardest to find. (Some states’ WIC programs are temporarily changing policies amid the shortage.)

“I didn’t even make dinner tonight because I knew we’re going to be spending the rest of the evening just going from store to store to store to store in hopes that we’ll find some [formula],” Murray said. A few times, she has had to resort to paying about $40 out-of-pocket for a large can of formula because that’s all that was available.

The decision for each state to have formula manufacturers compete to serve the WIC program has led to higher prices, Betson said. He found that wholesale formula prices from when WIC implemented its bidding process in 1989 to 2002. Another that formula prices increased an additional 30% from 2006 to 2015. Betson said formula companies take a hit on the formula they sell via WIC and make up for it by charging non-WIC customers higher prices.

Other economists, however, say formula companies instead benefit from an increase in sales after winning a WIC contract, and haven’t been affected. (Store-brand formulas, which are made by Perrigo Nutrition, a company that doesn’t participate in WIC contracts, are about 40% less expensive than the formula brands that do participate in WIC and have nearly identical ingredients.)

And WIC spends more on formula than on any other food, as the majority of WIC-supported infants, about 88%, get at least some formula through the program. Lower-income families are more likely to use formula because these mothers often face more barriers to breastfeeding. For example, about 25% of low-income individuals have to go back to work about two weeks after giving birth, said , an assistant professor at the University of California-San Francisco, whose research focuses on infant feeding disparities. Those same parents may also work in jobs that don’t have lactation accommodations, and they may be afraid to jeopardize their jobs to ask for them, she said.

Because of the federal program’s high rates of infants on formula, WIC administrators have tried incentivizing breastfeeding by giving more food to breastfeeding moms, and some states have tried to limit access to formula for mothers who start breastfeeding. Emeline Pratt, a mother of two who lives in Vermont, said her WIC office required her to meet with a lactation consultant to get formula, even though she explained she had already given up breastfeeding. The uncomfortable appointment left Pratt in tears.

Asiodu, who said she would like more policies that support breastfeeding and enable greater access to human milk from milk banks, also sees a need for more flexibility in WIC.

“I think it’s really important that we allow families to make the decisions that really best fit their needs, and also provide resources along the way,” regardless of what feeding option they choose, she said.

Miracle Abbott said she, too, wishes WIC had more options for formula-feeding moms. Despite having a colicky baby, going to school, and dealing with the problems of the pandemic, she said, “WIC is probably the most frustrating thing we’ve had to deal with.”

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