Krishna Sharma, Author at Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News Wed, 04 May 2022 23:44:59 +0000 en-US hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/2/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Krishna Sharma, Author at Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News 32 32 161476233 Noctámbulos mejoran su salud por la flexibilidad laboral durante la pandemia /news/article/noctambulos-mejoran-su-salud-por-la-flexibilidad-laboral-durante-la-pandemia/ Tue, 05 Apr 2022 20:07:04 +0000 https://khn.org/?post_type=article&p=1474197 Muchos de los llamados noctámbulos se sienten incomprendidos, en lo que respecta a las expectativas de la sociedad sobre cuándo debe comenzar la jornada laboral.

Las investigaciones demuestran que los “trasnochadores” están programados para dormir más tarde, pero los horarios de trabajo de 9 a 5 les obliga a luchar contra su fisiología y a despertarse temprano, lo que les hace y a los problemas metabólicos derivados de la falta de sueño.

Un estudio reciente, realizado en Italia en medio de la pandemia, descubrió que muchas personas, que normalmente no encajan en ese horario tradicional, rindieron más cuando tuvieron la libertad de poder trabajar más tarde por hacerlo a distancia. Su salud mental también mejoró.

Federico Salfi, estudiante de doctorado de la Universidad de L’Aquila, sacó la idea de esta investigación de su propio estilo de vida. “Yo soy, sin duda, un noctámbulo”, dijo. “Cuando trabajé desde casa debido a la pandemia de coronavirus, experimenté un gran beneficio en mi salud de sueño y productividad”.

Salfi se unió a algunos de sus colegas, a finales de 2020, cómo la tendencia de trabajar desde casa, propiciada por la pandemia, afectaba a los hábitos de sueño de los italianos. A través de las redes sociales, identificaron a 875 oficinistas y teletrabajadores. A continuación, utilizaron cuestionarios en Internet para conocer el impacto del trabajo a distancia en la salud del sueño de los participantes. Sus conclusiones: la flexibilidad del trabajo a domicilio durante la pandemia ayudó, por primera vez, a muchas personas a armonizar mejor sus horarios de trabajo y de sueño.

Más concretamente, los investigadores encontraron pruebas de que las personas de hábitos nocturnos dormían más y mejor cuando trabajaban desde casa, con la correspondiente disminución de los síntomas de depresión e insomnio.

También señalaron un tema importante que reflejan otros estudios: que las personas consideradas noctámbulas duermen regularmente menos que los madrugadores, lo que les lleva a acumular una deuda de sueño crónica.

(El estudio está disponible actualmente como preimpresión y aún no ha sido revisado por pares).

 Entonces, ¿por qué estas personas no se acuestan antes? La respuesta es complicada.

Para sentir sueño es necesario que una cascada bioquímica de acontecimientos entre en acción, y ese momento está determinado por el cronotipo de la persona. Un cronotipo es interno que determina el momento en que las personas se sienten despiertas o cansadas durante un periodo de 24 horas. Los ciclos están predeterminados genéticamente, y aproximadamente la mitad de las personas se sitúan en el rango medio mientras que las demás se dividen en .Ìý

En la prehistoria, la mezcla de horarios de sueño desiguales tenía un propósito evolutivo. , y viceversa. Sin embargo, la sociedad moderna premia a los madrugadores y estigmatiza a los trasnochadores, afirmó Brant Hasler, profesor de la Universidad de Pittsburgh y miembro del Centro para el Sueño y la Ciencia Circadiana de esta universidad. “Estamos cuidando a una parte de nuestra población a costa de la otra”.

Matthew Walker, profesor de neurociencia y psicología de la Universidad de Berkeley y autor del libro Why We Sleep (Por qué dormimos), expuso en algunas de las consecuencias específicas para la salud. Los trasnochadores tienen un 30% más de probabilidades de desarrollar hipertensión, que puede provocar accidentes cerebrovasculares o infartos, y 1,6 veces más de padecer diabetes de tipo 2, ya que el sueño afecta a la regulación del azúcar en sangre. También tienen entre dos y tres veces más probabilidades de que se les diagnostique depresión y el doble de probabilidades de utilizar antidepresivos.

Ni Walker ni Hasler participaron en el estudio italiano.

Pero “obtendríamos un mayor rendimiento de los empleados si se les permitiera trabajar en su mejor momento laboral”, señaló Kelly Baron, profesora de la Universidad de Utah que estudia la salud del sueño y trata clínicamente a pacientes con insomnio. Baron, que tampoco participó en el estudio, añadió que un sueño deficiente es también un factor de .

La investigación de Salfi, que se llevó a cabo en medio de las restricciones por covid-19, resulta notable por ser un ejemplo de cómo la pandemia ha hecho que los científicos del sueño se replanteen cómo llevar a cabo la investigación. Muchos han recurrido a dispositivos de monitorización en casa.

“[La pandemia] fue un experimento internacional para entender cómo cambia el sueño cuando cambian las horas y los entornos de trabajo”, indicó Baron. “Y también ha cambiado la forma de investigar, porque nos vemos obligados a hacer muchas más cosas a distancia. Eso cambiará nuestra capacidad y nuestra voluntad de investigar en todo el país, en todo el mundo, mediante el envío de dispositivos a las personas en lugar de hacerlas venir a nuestros laboratorios”.

Sin embargo, algunos expertos señalaron las limitaciones del estudio.

 “Lo que no pude encontrar claramente incluido en el estudio es si las personas estuvieron siempre sometidas a esos horarios [O cambiaron después de la pandemia], porque eso es algo que realmente importa”, apuntó Stijn Massar, investigador de la Universidad Nacional de Singapur. Además, dado que covid-19 ha afectado drásticamente a casi todos los aspectos de la vida, los datos sobre el sueño en tiempos de pandemia pueden verse confundidos por los numerosos cambios de estilo de vida que la gente ha tenido que soportar.Ìý

Por otra parte, los científicos del sueño siguen preguntándose si es más saludable que alguien duerma en sincronía con su cronotipo.

“A los noctámbulos les resulta más difícil desenvolverse en el mundo, porque no están sincronizados con el horario convencional”, afirmó Baron. Su investigación ha descubierto que los horarios nocturnos provocan que incluso los trasnochadores sanos sean propensos a tener malos hábitos, como comer comida rápida, no hacer ejercicio y socializar menos. Un también descubrió que las personas nocturnas, que dormían más durante la pandemia, seguían teniendo una salud mental notablemente peor en comparación con las “alondras mañaneras”.

Es una cuestión de priorizar los horarios individuales frente a los comunitarios. Pero “el sueño es uno de los grandes misterios de la vida”, dijo Massar. “Todo esto es en cierto modo especulativo”, y cada nuevo estudio nos amplia la perspectiva.

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Losing Sleep Over the Pandemic? Work Flexibility May Be a Boon for Night Owls’ Health /news/article/night-owls-sleep-covid-pandemic-flexibility-work-schedules/ Tue, 05 Apr 2022 09:00:00 +0000 https://khn.org/?post_type=article&p=1463460 Many so-called night people feel that, when it comes to society’s expectations about when the workday should start, they drew the short straw.

Research shows that “night owls” are hard-wired to sleep later, yet 9-to-5 work schedules force them to battle their physiology and wake up early. Research also has shown that conventional timetables leave them vulnerable to physical and .

“It is harder for night owls to function in the world because they’re out of sync with the conventional schedule,” said Kelly Baron, an associate professor at the University of Utah who studies sleep health and clinically treats patients who have insomnia. She noted that poor sleep is also a driver of . “We would get better performance out of employees if they were allowed to work at their best working time.”

Her research has found that keeping late evening hours can cause even healthy night owls to be prone to bad habits like eating fast food, not exercising, and socializing less.

But the covid-19 pandemic, which forced many people to telework, allowed more flexibility in work schedules, prompting sleep scientists to rethink assumptions about sleep and how to assess patients.

The pandemic “was an international experiment to understand how sleep changes when work hours and work environments change,” said Baron.

Researchers in Italy are among those tapping into this question. In a recent study, they found that many Italians who don’t typically fit into a traditional daylight timetable thrived and their health improved when the pandemic’s remote working conditions allowed them to work later hours.

Federico Salfi, a doctoral student at the University of L’Aquila and self-professed night owl, joined with colleagues late in 2020 how the work-from-home trend influenced Italian sleep habits. Through social media, they identified 875 people who represented in-office and remote workers. They then used web-based questionnaires to discover the impacts of remote working on sleep health. The findings: The pandemic’s work-from-home flexibility helped the participants better align their work and sleep schedules — many of them for the first time.

More specifically, the researchers found evidence that evening-type people slept longer and better while working from home, with a corresponding decrease in symptoms of depression and insomnia.

They also pointed out an important theme that echoes other studies — that people who fall into the night-owl category regularly sleep less than early risers. , Matthew Walker, a professor of neuroscience and psychology at the University of California-Berkeley and author of “Why We Sleep,” said it was the difference of 6.6 hours a night versus more than 7 hours a night, leading night owls to accumulate a chronic sleep debt. (The study is available as a preprint and has not yet been peer-reviewed.)

So why don’t such people just go to bed earlier? The answer is complicated.

To feel sleepy requires a biochemical cascade of events to kick into action, and that timing is determined by a person’s chronotype. A chronotype is an that determines when people feel awake or tired during a 24-hour period. The cycles are genetically set, with about half of people falling into the midrange — meaning they neither wake at dawn nor fall asleep past midnight — and the others evenly split as .

In prehistoric times, a mix of mismatched bedtimes served an evolutionary purpose. , and vice versa. Modern society, however, rewards early risers while stigmatizing those burning the midnight oil, said Brant Hasler, associate professor at the University of Pittsburgh and part of the university’s Center for Sleep and Circadian Science. “We are catering to one portion of our population at the expense of another.”

Walker has outlined specific health consequences on his podcast. Late-night types are 30% more likely than early birds to develop hypertension, which can lead to strokes or heart attacks, and 1.6 times as likely to have Type 2 diabetes since sleep affects blood sugar regulation. They are also two to three times as likely to be diagnosed with depression and twice as likely to use antidepressants.

A also found that evening people who slept more during the pandemic still had remarkably poorer mental health compared with morning larks.

Neither Walker nor Hasler was involved in the Italian study.

Still, some experts noted that the Italian study had limitations.

“I couldn’t find clearly included in the study: Were people always on those schedules? [Or did they change after the pandemic?] Because that is something that really matters,” said Stijn Massar, a senior research fellow at the National University of Singapore. Plus, since covid has drastically affected almost all aspects of life, pandemic-era sleep data can get muddied by the many lifestyle changes people have had to endure.

Moreover, sleep scientists are still wondering if it is always healthier for someone to sleep in sync with their chronotype.

It’s a question of prioritizing individual schedules versus community schedules. But “sleep is one of the great mysteries of life,” said Massar. “This is all somewhat speculative,” with each new study providing glimpses of the bigger picture.

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