ClÃnica examina a aspirantes a conseguir asilo, en busca de honestidad
OAKLAND, California- El doctor Nick Nelson recorre el ajetreado Hospital Highland hasta una sala de examen en el sexto piso, en donde ve pacientes de todo el mundo que dicen haber huido de la tortura y la violencia.
Nelson, quien practica medicina interna, es el director médico de Highland Human Rights Clinic, que forma parte del Sistema de Salud de Alameda. Unos dÃas a la semana, Nelson y su equipo realizan evaluaciones médicas de personas que buscan asilo en los Estados Unidos. Los doctores escuchan las historias de los pacientes. Buscan signos de trauma. Miran con lupa lesiones fÃsicas, incluidas cicatrices de tortura por descargas eléctricas, heridas de bala y huesos rotos.
A medida que la administración Trump busca reducir el número de solicitantes de asilo, citando , esta clÃnica, y otras similares en San Diego, Los Ã�ngeles, Nueva York y Chicago, buscan evidencia que pueda ayudar a determinar si alguien debe obtener asilo.
La clÃnica de Highland se abrió en 2001 para que los solicitantes de asilo y los refugiados tuvieran un lugar en donde recibir atención médica. Cinco años más tarde, el personal comenzó a ofrecer exámenes forenses con el objetivo de discernir si habÃa evidencia de tortura o abuso. Nelson, quien asumió el cargo de director en 2012, dice que realizan entre 80 y 120 evaluaciones cada año.
Nelson y sus colegas diagnostican dolencias fÃsicas y psicológicas y, en muchos casos, corroboran las afirmaciones de estos pacientes sobre cómo fueron heridos. A veces, los solicitantes de asilo tienen una cobertura de salud que paga los exámenes, pero el condado cubre el costo para aquellos que no.
“Nuestro trabajo es asegurarnos que la oficina de asilo comprenda todos los hechos médicos y psicológicos sobre el caso de un individuo para que puedan tomar una decisión”, explicó Nelson.
Nelson basa sus conclusiones en para la documentación de la tortura.
Por ejemplo, se le puede pedir que juzgue si una cicatriz o lesión podrÃa haber ocurrido según lo describe el paciente. A veces, dijo Nelson, los abogados le piden que responda preguntas especÃficas, como: “¿Esta cicatriz es consistente con una quemadura de cigarrillo?” O “¿Estas marcas en la espalda son consistentes con los golpes ocasionados por un tubo metálico?”.
Nelson recibió capacitación médica para saber qué observar en casos de tortura. También aplica su experiencia general como médico para entrevistar y examinar a estos pacientes, y ha aprendido sobre los paÃses de los que están huyendo los solicitantes de asilo, y las lesiones que pueden haber sufrido.
Por ejemplo, cuando alguien es golpeado con un objeto largo y rÃgido, produce un par de hematomas paralelos, como las vÃas del ferrocarril, explicó.
“Eso es algo especÃfico que no aprendà en la escuela de medicina o durante la residencia”, dijo, “lo aprendà atendiendo a muchas personas que han sido torturadas”.
Nelson dijo que, en la mayorÃa de los casos, encuentra pruebas que respaldan las historias que le cuentan sus pacientes. Pero también hay exámenes que no arrojan evidencia definitiva.
El doctor también se ocupa de las necesidades de salud de los solicitantes de asilo, que a veces por primera reciben un diagnóstico de tuberculosis o VIH. Casi todos los pacientes que ve necesitan referencias de salud mental, luego de años de tortura o abuso en sus paÃses de origen.
Uno de los pacientes a los que trató recientemente es Juan López Aguilar, de 60 años, un indÃgena maya que huyó de Guatemala hace tres años. Dijo que fue golpeado y amenazado de manera intermitente durante casi cuatro décadas debido a su origen étnico, y que temÃa por su vida. El hijo de López Aguilar fue asesinado en 2005 y su hija huyó debido a amenazas, explicó su abogado.
“Estoy preocupado”, dijo López Aguilar al médico a través de un intérprete, mientras se sentaba en el consultorio. “Hay muchas pandillas. Quieren matar a personas de mi comunidad”.
Primero, Nelson examinó y entrevistó a López Aguilar a principios de la primavera y escribió un informe que corroboraba el relato del hombre por su caso de asilo, presentado formalmente el año pasado.
López Aguilar, quien creció en una familia de campesinos, le dijo a Nelson que su comunidad fue atacada por soldados cuando tenÃa 20 años y que su padre fue asesinado durante ese ataque. López Aguilar se mudó a otra región de Guatemala, donde continuó siendo vÃctima de “acoso, extorsión y amenazas basadas en la raza”, dijo Nelson.
La historia del hombre se hace eco de las de otros pacientes de la clÃnica, dijo Nelson, y .
López Aguilar, quien ha trabajado de lavaplatos, ahora ha regresado a la clÃnica para una cita médica regular. Le cuenta al médico en su lengua materna que ha tenido fuertes dolores de cabeza y mareos poco después de llegar a los Estados Unidos.
Su esposa y algunos de sus hijos están de vuelta en Guatemala, explicó, y no puede presentar una petición para traer a su esposa a los Estados Unidos hasta que, y a menos que se le conceda, el asilo. Eso no será antes de 2020, cuando está programada la fecha de su audiencia.
Hombres como López Aguilar han enfrentado dificultades cada vez más difÃciles desde principios de junio, cuando el fiscal general de los Estados Unidos que la violencia de pandillas y el abuso doméstico ya no se considerarÃan motivos para otorgar asilo.

Para ser elegibles para asilo, los solicitantes deben demostrar que enfrentan violencia fÃsica, o tienen miedo, en base a factores como la raza, la etnia o la religión.
Incluso antes de la reciente ofensiva de la administración Trump, obtener asilo era difÃcil y requerÃa mucho tiempo. En 2017, solo el 38% de los solicitantes de asilo obtuvieron ese estatus, de acuerdo con datos del no partidista , de la Syracuse University.
Las polÃticas federales más duras, incluidas las detenciones en la frontera, han generado ansiedad e incertidumbre entre quienes solicitan asilo y sus defensores, y entre los abogados de inmigración.
“Todos los dÃas es una montaña rusa”, dijo , abogado de Oakland, quien frecuentemente envÃa a sus clientes a la clÃnica de Highland.
, directora ejecutiva de Pangea Legal Services, un grupo de defensa legal del Ã�rea de la BahÃa, en San Francisco, dijo que los obstáculos no disuadirán a las personas de buscar un lugar seguro para vivir o de buscar ayuda legal para permanecer en los Estados Unidos.
Cuando los solicitantes son examinados en la clÃnica de Highland, dijo Khonsari, “definitivamente hace una diferencia para los jueces”.
Gaime explicó que los informes de la clÃnica a menudo ayudan a corroborar las experiencias de sus clientes de una manera que su testimonio por sà solo no puede.
“A veces una persona traumatizada no puede transmitir lo que les sucedió de una manera que cuente la historia completa”, dijo.
Ira Mehlman, vocero de la Federation for American Immigration Reform, que favorece controles más estrictos sobre inmigración, señaló que existen lÃmites a la capacidad del médico para interpretar estos casos. Los médicos pueden corroborar si alguien sufrió una lesión, dijo, pero no necesariamente las circunstancias que lo llevaron a hacerlo. “Y no pueden determinar si fue por persecución polÃtica”, agregó.
Mehlman dijo que no hay duda que hay violencia en Centroamérica, y que las pandillas son desenfrenadas, pero los Estados Unidos no puede aceptar a todos los que están en peligro.
La misma mañana que Nelson vio a López Aguilar en la clÃnica de Highland, también examinó a Gebremeskl Tefamicael, un solicitante de asilo de Eritrea. Nelson tomó notas mientras escuchaba la historia de Tefamicael de cuando fue reclutado por el ejército, y luego encarcelado y torturado.
Nelson le preguntó a Tefamicael exactamente qué habÃan usado sus torturadores para atarlo. Era una cuerda hecha de corteza de árbol, respondió el paciente, mientras Nelson escribÃa en su cuaderno una descripción de las cicatrices en las muñecas de Tefamicael.
Después, el informe de Nelson para la corte indicó que las cicatrices fÃsicas y el estado psicológico de Tefamicael eran consistentes con la descripción del hombre de lo que le sucedió.
Nelson dijo que se involucró con la clÃnica porque querÃa tratar a personas que no recibÃan atención. Las personas que huyen de sus paÃses y buscan asilo aquà son “definitivamente una de las comunidades más… desatendidas y generalmente marginadas”, opinó.
A menudo, Nelson no escucha hasta meses o años después si a sus pacientes se les ha otorgado asilo. Pero cuando la solicitud es aprobada, dice que ve un cambio tremendo.
Obtener asilo no elimina el trauma, pero alivia a estas personas del temor de regresar a un paÃs donde no están seguras, dijo Nelson.
“Cuando a alguien se le concede el asilo, y fuiste parte de demostrar que lo merecÃa, te hace sentir realmente bienâ€�, agregó.