Hospitales de Florida se apresuran a dar de alta a vÃctimas de disparos, sobre todo si no tienen seguro
Alea Bates no estaba preparada para irse del hospital principal de Tallahassee Memorial Health Care apenas cuatro dÃas después de que un desconocido le disparara siete veces a quemarropa.
Milagrosamente, según los registros médicos del hospital, ninguna de las balas le dañó los órganos internos.
Pero Bates aseguró que, después de la cirugÃa, no podÃa levantarse de la cama ni caminar hasta el baño sin ayuda. Se quejaba de un intenso dolor que se irradiaba por la pierna izquierda, de debilidad en la rodilla y, por debajo de ella, de una sensación de entumecimiento, según los registros del hospital.
Bates, que trabajaba como repartidora de Uber Eats, tampoco tenÃa la fuerza suficiente como para conducir un automóvil.
Aun asÃ, dijo, el hospital le informó que era momento de darle el alta.
“No me hicieron más radiografÃas, tomografÃas ni resonancias para averiguar por qué tenÃa la rodilla adormecidaâ€, recordó. “Simplemente me dijeron: ‘Ya se te va a quitar’â€.
Los médicos dijeron que su estado clÃnico era estable, contó Bates, y como no tenÃa seguro médico, no pudieron derivarla a un hospital de rehabilitación ni a un centro de cuidados especializados, donde este tipo de atención puede costar miles de dólares al dÃa.
“Prácticamente me dijeron: ‘Necesitamos esa cama para alguien que tenga seguro médico’â€, recordó. “Claro, no te lo dicen asà de frente, pero es lo que te están dando a entender.”
En Estados Unidos, al menos una persona , llega a una sala de emergencias con una herida causada por un arma de fuego. Decenas de miles mueren cada año. Muchas más, como Bates, enfrentan recuperaciones prolongadas, enormes deudas médicas y secuelas fÃsicas y emocionales a largo plazo.
Hasta ahora, la forma en que el seguro médico influye en la atención de las vÃctimas de heridas de bala habÃa permanecido en gran medida oculta.
Un análisis realizado por The Trace y Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News, basado en datos que los hospitales de Florida recopilan para cobrar a las aseguradoras y que presentan al estado, finalmente arroja luz sobre este tema.
La evaluación demostró que cuando los pacientes sin cobertura médica llegan a hospitales de Florida con heridas de bala, permanecen internados significativamente menos tiempo que los que tienen seguro. En algunos casos, su estadÃa es cerca de la mitad de la de los pacientes asegurados.
Entre los pacientes con lesiones más graves, los que no tenÃan seguro permanecieron hospitalizados, en promedio, tres dÃas menos que quienes contaban con cobertura.
Los datos sobre las hospitalizaciones por violencia con armas de fuego en el estado se obtuvieron, exclusivamente para esta investigación, gracias a la ley de acceso a la información pública de Florida.
Los periodistas dedicaron más de un año a analizar registros que no permitÃan identificar individualmente a los pacientes. La base de datos incluÃa información sobre si los pacientes tenÃan o no seguro médico, en qué parte del cuerpo habÃan recibido el disparo, su origen étnico y otros datos demográficos. Los reporteros también revisaron estudios académicos y documentos gubernamentales, y entrevistaron a expertos en polÃticas de salud, médicos, activistas y sobrevivientes de violencia armada o sus familiares.

Los resultados ofrecen una visión sin precedentes de lo que ocurre con las personas heridas de bala con y sin seguro médico que son internadas para recibir tratamiento.
Lo que muestran los datos
El análisis de registros hospitalarios de Florida entre 2018 y 2024, obtenidos de la Agencia para la Administración de la Atención Médica de Florida, reveló que:
- Los pacientes sin seguro representan una cuarta parte de las más de 20.000 hospitalizaciones de personas heridas de bala identificadas. Son el grupo más numeroso tratado por lesiones causadas por armas de fuego.
- Las vÃctimas de disparos que no tenÃan cobertura permanecieron hospitalizadas un promedio de 6 dÃas, un 26%, menos que los pacientes con seguro médico privado y menos de la mitad del tiempo promedio de los pacientes cubiertos por Medicaid, el programa público de salud para personas de bajos ingresos y personas con discapacidades.
- La brecha en la atención hospitalaria se mantuvo independientemente del tamaño del hospital, su ubicación o el tipo de propiedad, incluso en centros que reciben fondos públicos y tienen la obligación de atender a todos los pacientes sin que importe su capacidad de pago.
- Casi la mitad de los pacientes hospitalizados por heridas de armas de fuego eran de raza negra, un nivel de representación desproporcionadamente alto. Casi una cuarta parte de los pacientes no caucásicos no tenÃa seguro médico, en comparación con menos de una quinta parte de los pacientes blancos.
Estas desigualdades reflejan en el sistema de salud estadounidense contra pacientes de raza negra y latinos (que pueden ser de diferentes razas), grupos tanto en la violencia armada como en la .
Estados Unidos registra o que cualquier otra nación desarrollada, y ningún grupo se ve más afectado que los afroamericanos.
Según la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, las personas negras tienen de convertirse en vÃctimas de homicidios con armas de fuego que las personas blancas.
Quienes trabajan en programas de apoyo a pacientes dicen que el personal de los hospitales a veces percibe a las vÃctimas de heridas de bala como miembros de pandillas o personas problemáticas que, de alguna manera, tienen la culpa de haber recibido un disparo.
Un que los centros de rehabilitación rechazan con mayor frecuencia a vÃctimas de heridas por arma de fuego que a otros pacientes. Además, algunos expedientes médicos contenÃan descripciones racistas o insensibles sobre los pacientes y su comportamiento.
Las consecuencias pueden durar mucho tiempo: los pacientes que salen del hospital después de una lesión traumática enfrentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves, como infecciones, hemorragias, lesiones nerviosas e incluso la muerte, especialmente si sus heridas —y sus problemas de salud mental— quedan sin tratamiento.

, profesor de la Universidad de Florida y vicepresidente de investigación del Departamento de Salud Comunitaria y Medicina Familiar, dijo que hay evidencia de que los incentivos económicos influyen en la atención que reciben los pacientes y en la forma en que los hospitales brindan esa atención.
“No importa cuántas veces se les recuerde a los equipos médicos que deben seguir protocolos de calidadâ€, dijo, “en última instancia hay una dimensión comercial en todo esto. Puede que los médicos y las enfermeras no piensen en ello. Pero hay alguien que seguramente lo tiene en cuentaâ€.
Un contexto polÃtico cambiante
Los datos de Florida se dan a conocer en un momento en el que el gobernador republicano Ron DeSantis y los legisladores estatales han presionado para que las armas de fuego sean más baratas y estén más fácilmente al alcance de todos, a pesar de que las muertes relacionadas con armas han en el estado entre 2014 y 2023.
Al mismo tiempo, la administración del presidente Donald Trump ha revertido varias iniciativas implementadas durante el gobierno de Joe Biden para reducir la violencia armada y ha impulsado polÃticas que .
La permite portar armas ocultas sin licencia estatal y limita la capacidad de ciudades y condados para aprobar regulaciones más estrictas sobre armas de fuego.
A principios de junio, el fiscal general de Florida, James Uthmeier, solicitó a que se eliminara el perÃodo obligatorio de tres dÃas de espera para recibir un arma comprada legalmente, argumentando que la medida es inconstitucional. La solicitud forma parte de un acuerdo propuesto en una demanda presentada por la Asociación Nacional del Rifle (NRA).
Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News y The Trace solicitaron entrevistas con administradores de nueve de los principales sistemas hospitalarios de Florida para preguntarles por qué existen estas diferencias. Ninguno aceptó hablar.
Sarah Cannon, directora de comunicaciones de Tallahassee Memorial HealthCare, tampoco accedió a una entrevista ni respondió a las afirmaciones de Bates sobre la atención que recibió.

“Las decisiones clÃnicas, incluidas las intervenciones médicas agudas, la preparación para el alta y las necesidades de atención posteriores, se basan en la condición del paciente y su respuesta al tratamientoâ€, dijo en un comunicado enviado por correo electrónico.
Cannon agregó que, después del alta, el hospital ofrece apoyo a los pacientes. Esto incluye la asistencia de trabajadores sociales que ayudan a coordinar la atención y el acceso a servicios como atención domiciliaria, rehabilitación y consultas de seguimiento.
Sin embargo, Bates ratificó que tuvo que organizar su propia atención médica después de salir del hospital.
Según dijo, nadie la llamó para programar una prueba de seguimiento destinada a evaluar la función muscular de su pierna. Sus registros médicos muestran que esa evaluación nunca se realizó.
“Si hubiera tenido seguro médicoâ€, afirmó, “me habrÃan mantenido allà por lo menos una semana más para ayudarme a recuperar la capacidad de estar de pie y caminarâ€.
“Es un negocioâ€
El análisis de Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News y The Trace encontró diferencias notables en la duración de las hospitalizaciones por heridas de bala en algunos de los sistemas hospitalarios más grandes de Florida.
En el Hospital Jackson Memorial de Miami, los pacientes sin seguro permanecieron hospitalizados un promedio de 6,6 dÃas. Los pacientes con seguro privado permanecieron 10,7 dÃas y los beneficiarios de Medicaid, 15,4 dÃas.
En Tampa General Hospital, la estancia promedio fue de 4.9 dÃas para los pacientes sin seguro, ocho dÃas para quienes tenÃan seguro privado y 13.6 dÃas para los cubiertos por Medicaid.
En UF Health Jacksonville, los pacientes sin seguro permanecieron hospitalizados un promedio de 7,2 dÃas, frente a los 8,5 dÃas para quienes tenÃan seguro privado y 13,8 dÃas para los beneficiarios de Medicaid.
Cirujanos especializados en trauma e investigadores señalaron que los datos de Florida coinciden con trabajos realizados en otras partes del paÃs sobre dónde ocurre la violencia armada y quiénes son las personas más afectadas.
Algunos expresaron preocupación porque estas diferencias podrÃan contribuir a perpetuar desigualdades históricas en el sistema de salud estadounidense relacionadas con los grupos étnicos y la clase social.
Los datos hospitalarios mostraron que las heridas de bala se concentran en un número reducido de códigos postales marcados por la pobreza, la falta de inversión pública, la segregación residencial histórica y otras consecuencias derivadas de la discriminación racial.
“¿Por qué los pacientes sin seguro reciben el alta antes?â€, preguntó Arch Mainous, investigador de la Universidad de Florida. “¿Por qué están más sanos? Creo que tenemos suficientes datos para decir que probablemente no sea asÃâ€.
Una vez que abandonan el hospital, las personas con seguro privado o Medicaid tienen más del doble de probabilidades que los pacientes sin seguro de recibir atención de seguimiento por parte de otros proveedores, como centros de rehabilitación o servicios de atención médica en el hogar.
Una de las razones por las que esos pacientes permanecen más tiempo hospitalizados es que los administradores de casos coordinan sus traslados a otros centros, un proceso que suele requerir autorizaciones de las aseguradoras y puede tomar varios dÃas.
“Hay que pasar por procesos de autorización y aprobación del seguroâ€, explicó , cirujano traumatólogo que anteriormente trabajó en Jackson Memorial y que actualmente ejerce en Oregon.
Rattan señaló que los pacientes con seguro privado suelen ser enviados a rehabilitación, a atención preventiva y a capacitación tanto para ellos como para sus cuidadores, lo que los “ayuda a adaptarse a una etapa completamente nueva de sus vidas”.
En el caso de quienes no tienen seguro médico, la situación suele ser muy diferente. “A veces tenemos las manos atadasâ€, afirmó.
“El hospital nos informa que el paciente ya está en condiciones médicas de recibir el alta y, entonces, terminamos dándole el alta para que se vayan a su auto o a la carpa donde viven. No parece correcto, pero probablemente eso explique parte de las diferencias en la duración de las hospitalizacionesâ€.
, traumatóloga cirujana en Jackson Memorial, contó que el personal del hospital se ocupa de garantizar que los pacientes sin cobertura que enfrentan recuperaciones prolongadas aprendan a cuidar sus heridas y cuenten con apoyo familiar.
Valenzuela enfatizó que el hospital, propiedad del condado, no deja a los pacientes abandonados a su suerte.
Como parte de un programa de intervención contra la violencia en Miami-Dade, ella visita distintos vecindarios y efectúa el seguimiento de pacientes después de que egresaron del hospital.
“Sabemos que la recuperación completa va mucho más allá del hospital e incluso de los mejores centros de rehabilitaciónâ€, explicó.
Factores como la vivienda, la seguridad y la capacidad para manejarse dentro del sistema de salud también influyen en la recuperación.
dirige ese programa comunitario, que conecta a vÃctimas de violencia armada con trabajadores sociales y una enfermera especializada en cuidados intensivos que realiza visitas domiciliarias.
Según Rawlins, muchos pacientes jóvenes afroamericanos, sin seguro médico, salen del hospital sin saber cómo programar una consulta de seguimiento o cómo manejar el impacto psicológico de haber sobrevivido a un tiroteo.
“Después de recibir un disparo y salir del hospital, todavÃa están en crisisâ€, dijo. “Su preocupación inmediata es: ¿cómo voy a pagar el alquiler?, ¿cómo voy a vivir?, ¿quién va a cuidar de mÃ?â€.

Con frecuencia, añadió, los pacientes sin seguro reciben el alta antes de sentirse preparados. “Esa es la realidadâ€, afirmó. “Es un negocio. Es como un hotel. Llegó la hora de salida. Tienes que irte. Tenemos que hacer espacio para el siguiente clienteâ€.
¿Cuánto tiempo es suficiente?
Alea Bates recibió el alta con muletas y una sola receta médica: una provisión para siete dÃas del analgésico Percocet.
Un familiar la llevó a casa.
Llevaba una férula en la pierna y vendajes en la espalda, el abdomen, la mano, el antebrazo y los pies.
Cuando intentó salir del automóvil, dijo, la rodilla le falló y cayó al suelo.
Sin embargo, cirujanos, investigadores y expertos en polÃticas de salud señalan que una estancia hospitalaria más breve no necesariamente significa una atención de menor calidad.
, profesora adjunta de cirugÃa en la Universidad de Pensilvania e investigadora en reducción de la violencia, ofreció una posible explicación.
En un publicado en la revista The Journal of Trauma and Acute Care Surgery, Kaufman y sus colegas descubrieron que los pacientes que ingresaban sin seguro médico pero que durante su hospitalización lograban inscribirse en Medicaid —y que tras el alta necesitaban cuidados de rehabilitación continua— pasaban más tiempo en el hospital y generaban mayores costos.
“He estado personalmente en situaciones en las que sentà que hice todo lo posible por un paciente y, aun asÃ, me decÃa: ‘Me están echando del hospital’â€, explicó. “A veces lo que el médico considera adecuado no coincide con lo que el paciente siente en su cuerpoâ€.
Sin embargo, Kaufman reconoció que la discriminación sigue existiendo.
“No voy a decir que los hospitales nunca discriminan. Eso no serÃa realistaâ€, reflexionó. “Pero creo que muchas veces ocurre de forma indirectaâ€.
Kaufman afirmó que no puede juzgar si Bates permaneció suficiente tiempo hospitalizada porque no fue su médica. Pero aun asà opinó que la paciente “no recibió todo lo que necesitaba del sistema de saludâ€.
A diferencia de muchos estados, Florida excluye de Medicaid a la mayorÃa de los adultos, como Bates, solteros que no tienen hijos a cargo. Por eso es muy poco común que un adulto sin seguro ingrese al hospital y luego termine cubierto por Medicaid.
Los sobrevivientes de disparos sufren dolor persistente, hemorragias, heridas que tardan en sanar, y padecen . “Estas experiencias son comunes, pero no se habla de ellasâ€, afirmó Kaufman. “La salud mental forma parte del proceso de recuperaciónâ€.
, cirujano pediátrico y profesor asociado de la Universidad de Maryland, que los pacientes hospitalizados por lesiones traumáticas que carecen de seguro suelen permanecer menos tiempo internados que quienes tienen cobertura médica.
Recuperar la capacidad de caminar o utilizar una extremidad después de una herida de bala generalmente requiere rehabilitación y fisioterapia, tratamientos que pueden resultar económicamente inalcanzables para personas sin seguro.
“Eso sugiere que estos pacientes no están recibiendo el mismo nivel de atenciónâ€, afirmó Englum. “Y eso los expone a sufrir limitaciones funcionales a largo plazoâ€.
Englum señaló que no existe un número exacto de dÃas que determine cuánto tiempo debe permanecer hospitalizado un paciente.
Factores como la gravedad de la lesión, la edad y otras enfermedades influyen en esa decisión.
“Buscamos la duración ideal de la estancia hospitalariaâ€, explicó. “Pero, desafortunadamente, no existe una fórmula perfecta para cada pacienteâ€.
“Oh, Dios mÃo. Me disparóâ€
Bates acababa de completar su última entrega de Uber Eats aquella noche de diciembre de 2019.
Mientras caminaba de regreso a su auto, escuchó dos fuertes explosiones.
Pensó que eran adolescentes haciendo bromas.
Luego giró hacia donde venÃa el sonido y vio a un hombre que estaba a pocos metros y le apuntaba con una pistola.
“En una fracción de segundo pensé: ‘Oh, Dios mÃo. Me disparóâ€, recordó.
“Sentà una sensación de ardor, pero mi cerebro no procesaba inmediatamente lo que estaba pasandoâ€.
En cuestión de segundos, dijo, el hombre vació el cargador completo de su arma sobre ella, incluso después de que cayera al suelo.
Le disparó siete veces: dos impactos en la espalda y uno en la pelvis, el abdomen, el antebrazo izquierdo, el pulgar derecho y el pie derecho.
Bates gritó.
Intentó alcanzar su celular para llamar al 911.
Vecinos salieron de sus apartamentos. Una persona tomó el teléfono para informar la dirección al servicio de emergencia. Otra presionó toallas sobre las heridas para intentar detener el sangrado.
Una ambulancia la trasladó de urgencia al Tallahassee Memorial HealthCare.
Bates afirmó que no cree que la raza haya influido en la atención que recibió. Sin embargo, considera que las circunstancias de su caso —haber sido atacada mientras trabajaba y sin conocer a su agresor— influyeron en la forma en que médicos y enfermeras la percibieron.
, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston e investigador especializado en violencia armada, explicó que el lenguaje utilizado en los expedientes médicos puede reflejar preconceptos de los profesionales de la salud y contribuir a diferencias en la atención que reciben los pacientes.
Según Jay, los prejuicios relacionados con la raza o los ingresos, y contar o no con seguro médico pueden hacer que algunas personas no reciban la atención que necesitan una vez que salen del hospital.
El profesor dijo que su investigación sugiere que el sistema sanitario trata de forma diferente a los sobrevivientes de disparos y a las vÃctimas de accidentes de tráfico en función de la percepción de “si la vÃctima no tuvo culpa alguna. Se hacÃan suposiciones cuando una persona recibÃa un disparo violentoâ€.
“Los resultados coinciden con lo que tanto oÃmos de los trabajadores sociales de los hospitales que atienden a vÃctimas de disparosâ€, afirmó. “Existe un sesgo considerable. Se da por sentado que las vÃctimas mismas contribuyeron a su situación con un comportamiento de riesgoâ€.
Sus trabajos también señalan que el sistema de salud trata de manera diferente a las vÃctimas de heridas por arma de fuego que a las vÃctimas de accidentes automovilÃsticos por las diferentes percepciones sobre la responsabilidad que tuvieron en el hecho.
“Existe la idea de que una persona involucrada en un accidente de tránsito no tuvo la culpaâ€, explicó. “Pero cuando alguien recibe un disparo, algunas personas hacen suposicionesâ€.
Jay afirmó que los hallazgos coinciden con lo que escucha frecuentemente de trabajadores comunitarios que cuidan de vÃctimas de violencia armada.
“Ellos reportan la existencia de prejuicios importantesâ€, dijo. “Existe la suposición de que la vÃctima contribuyó a su propia situación mediante conductas de riesgoâ€.
Las notas preoperatorias del expediente médico de Bates la describÃan como “una agradable mujer de 39 años que sufrió múltiples heridas de bala en el abdomen, la pelvis y las extremidades después de realizar entregas para Uber Eatsâ€.
Bates cree que el hecho de haber estado trabajando cuando fue atacada influyó en la forma en que el personal médico interpretó su historia.
“Los médicos y las enfermeras hablan de esas cosasâ€, dijo. “Me decÃan: ‘Dios mÃo, te emboscaron. Eso es aterrador’â€.
Según Bates, el hecho de que no conociera al agresor y de que estuviera simplemente haciendo su tarea cuando ocurrió el ataque cambió la narrativa.
“Muchas veces la gente culpa a las vÃctimas por lo que les ocurrióâ€, señaló.
“Pero cuando me preguntaban qué habÃa pasado y les contaba mi historia, veÃa la sorpresa en sus ojos. Era como si pensaran: ‘Dios mÃo, realmente estabas ocupándote de tus asuntos’â€.
También cree que influyó el lugar donde ocurrió el ataque.
“No sucedió en una zona considerada peligrosaâ€, dijo. “Era un complejo residencial predominantemente blanco. Creo que eso me ayudóâ€.
“Te hacen sentir menos que un ser humanoâ€
Antes del tiroteo, cuando contaba con seguro médico, Bates ya habÃa recibido atención en el mismo hospital. Pero dos meses antes del ataque habÃa perdido su empleo en el departamento jurÃdico de una agencia estatal y, junto con él, su cobertura de salud.
Como paciente sin seguro, dijo, la experiencia fue diferente.
“Simplemente te descartanâ€, afirmó. “Te hacen sentir menos que una personaâ€. Bates sintió que sus preocupaciones fueron ignoradas cuando expresó
que no se sentÃa preparada para regresar a casa después de apenas cuatro dÃas de hospitalización.
Según relató, fue una fisioterapeuta quien logró convencer al hospital de permitirle quedarse un dÃa más.
“Nos gustarÃa, como comunidad médica y como sociedad, que todos recibieran la misma atenciónâ€, dijo Brian Englum, cirujano de traumatologÃa de la Universidad de Maryland.
“Sin importar el color de la piel o la cobertura médica, queremos que todos reciban la atención adecuadaâ€.

Sin embargo, determinar las causas exactas de las diferencias en la atención sigue siendo complejo.
Englum se pregunta si algunos factores de esa brecha incluyen la desconfianza hacia el sistema de salud en ciertas comunidades afroamericanas y latinas, las limitaciones económicas o incluso prejuicios implÃcitos o explÃcitos de algunos profesionales de la salud.
“Recibir esa atención es lo que permite recuperar plenamente la funcionalidadâ€, dijo. “Y cuando no se recibe, los pacientes sufren innecesariamenteâ€.
Aprender a sobrevivir
Ya en casa, Bates dependió de familiares para levantarse de la cama, trasladarse de un lugar a otro e incluso sentirse segura al salir a espacios públicos.
“Realmente no sabÃa cómo ponerme de pie, moverme o caminarâ€, recordó. “Tuve que aprender de nuevo, solaâ€.
Años después, todavÃa teme los ruidos fuertes porque le recuerdan el momento en que recibió los disparos.
Cada 4 de julio y cada vÃspera de Año Nuevo permanece dentro de casa junto a su perro para evitar el ruido de los fuegos artificiales.
“La primera vÃspera de Año Nuevo después de que me dispararon fue terribleâ€, recordó. “Cuando comenzaron los fuegos artificiales, me paralicéâ€. “Me tuve que sentar y me largué a llorar. Mi prima tuvo que ponerme audÃfonos con cancelación de ruido y música para que pudiera moverme del exterior hacia el interior de la casaâ€.
La recuperación tiene un precio
Bates explicó que la atención posterior al alta incluyó una visita a una clÃnica ortopédica para que le retiraran los puntos de sutura. Los médicos de esa clÃnica también habÃan participado en la cirugÃa realizada cuando ingresó al hospital.
Durante la consulta, el personal le recordó que tenÃa un saldo pendiente de aproximadamente $1.200 por honorarios médicos.
Además, según las facturas hospitalarias, debÃa alrededor de $52.000 por su tratamiento y otros $5.300 correspondientes a los servicios del anestesiólogo. En ese momento no tenÃa empleo.
Bates dijo que una clÃnica comunitaria le ofreció fisioterapia a bajo costo y que la unidad de apoyo a vÃctimas del Departamento de PolicÃa de Tallahassee la ayudó a acceder a servicios de salud mental y a obtener asistencia económica a través del para vÃctimas de delitos.
Sin embargo, en 2021 desarrolló un quiste en la zona donde habÃa recibido el disparo, en el pulgar derecho, lo que requirió una nueva cirugÃa.
Según relató, la clÃnica se negó a realizar el procedimiento hasta que pagara el saldo pendiente de $1.200. Finalmente, fueron sus amigos quienes reunieron el dinero necesario para saldar la deuda y permitir que se realizara la operación.
La rodilla continuó causándole problemas. “Incluso después de la fisioterapiaâ€, dijo, “seguÃa sin poder sentirla completamenteâ€.
Actualmente cuenta con un seguro médico privado que cubre sus sesiones de terapia psicológica. Sin embargo, sigue pagando de su bolsillo parte de la rehabilitación fÃsica.
“Pagas tres vecesâ€
Bates considera injusto que las vÃctimas de violencia armada deban asumir los costos económicos y emocionales de algo que no provocaron.
“Es increÃble que en este paÃs otra persona pueda hacerte daño y luego seas tú quien tenga que pagar por lo que te hicieronâ€, reflexionóâ€.
La mujer opinó que las consecuencias llegan en múltiples formas. “Terminas pagando tres vecesâ€, afirmó. “Pagas todos los dÃas emocionalmente. Pagas con las facturas médicas. Y pagas cuando te dicen: ‘sabemos que esto no fue tu culpa, pero aun asà tenemos que cobrar’â€.
La editora de datos de Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News, Holly K. Hacker, colaboró en este artÃculo.
Este artÃculo fue producido en colaboración con The Trace, una sala de redacción sin fines de lucro dedicada a la cobertura de la violencia armada en Estados Unidos.
METODOLOGIA
The Trace y Ñî¹óåú´«Ã½Ò•îl Health News analizaron más de 20 millones de hospitalizaciones en Florida entre 2018 y 2024, utilizando datos obtenidos de la Agencia para la Administración de la Atención Médica de Florida (Florida Agency for Health Care Administration).
Identificamos 20.255 visitas relacionadas con heridas de bala empleando la definición de caso para la vigilancia de lesiones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la cual se basa en los códigos de diagnóstico ICD-10-CM.
Limitamos el análisis a las atenciones iniciales y excluimos a los pacientes que fallecieron en el hospital o que se marcharon en contra del criterio médico. Asimismo, excluimos los casos situados en el 1% superior en cuanto a duración de la estancia hospitalaria (68 dÃas o más) para evitar que estos valores atÃpicos influyeran de manera desproporcionada en los resultados.
Nuestro hallazgo principal compara la duración promedio de la estadÃa hospitalaria de los pacientes sin seguro con la de aquellos que cuentan con seguro privado. Seleccionamos a los pacientes con seguro privado como grupo de referencia porque muchos investigadores consideran que la duración de su atención es, en promedio, suficiente para ser eficaz, pero no excede lo médicamente necesario.
En general, las estadÃas hospitalarias de los pacientes sin seguro fueron, en promedio, un 25% más breves que las de los pacientes con seguro privado y un 50% más breves que las de los pacientes cubiertos por el programa Medicaid tradicional.
En la mayorÃa de los casos, observamos también que, dentro de un mismo hospital, los pacientes sin seguro permanecÃan menos tiempo ingresados que aquellos con seguro privado. Para determinar si la edad o la gravedad de la lesión explicaba la menor duración de las estancias en los pacientes sin seguro, calculamos Ãndices de gravedad de las lesiones y ajustamos modelos de regresión para los hospitales de Florida que registran el mayor volumen de casos de heridas de bala. Comprobamos que, en casi todos los casos, la brecha se reducÃa ligeramente, pero no desaparecÃa.